Aquí tengo bastante dificultad para realizar mis cinco oraciones diarias. En mi tierra se paraliza todo y nos ponemos a rezar juntos cuando llega la hora, sin embargo, aquí esta muy mal visto que de repente interrumpa lo que hago y rece. Todos los días hago mis cinco oraciones pero no respeto los horarios tanto como debo.

La comida española tengo que reconocer que está bastante, pronto me adaptaré a ella. Desde que vivo con María Eugenia estoy engordando, en mi casa no nos podíamos permitir hacer más de tres comidas diarias.
Otra cosa que me llama bastante la atención es la facilidad que tienen acá para acceder al agua potable. Creo que son unos derrochadores, tirarse una hora debajo de la ducha... allá apenas podíamos ducharnos una vez en semana.

Lo que más me gusta de España es que puedo salir a la calle sin tranquilidad y sin miedo a encontrarme con grandes altercados. Aquí se respira tranquilidad, resulta muy agradable salir a la calle y no estar rodeados de militares y de gente pegándose. Las calles madrileñas, en comparación a las de Kabul, están bastante limpias. Tengo entendido que de madrugada pasan camiones de limpieza y camiones que recogen la basura, además de día veo a barrenderos.
Aquí me siento un poco más feliz, en mi paìs las mujeres no pueden trabajar fuera de casa,ni siquiera me permitían ir al médico, ver la televisión o montar en bicicleta. Aquí puedo estudiar y hacer realidad mi sueño de ser enfermera
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