jueves, 14 de octubre de 2010

Primer día de clase

Cuando me he levantado tenía el estómago revuelto, hoy se presenta un día muy largo... es mi primer día de clase. Con la mano temblorosa echo el café en la taza para calentarlo, después me lo bebo con a penas 3 galletas. No sé si ponerme mis pantalones vaqueros o el pantalón negro, quiero causar una buena impresión pero sin ir demasiado arreglada. Creo que los vaqueros con mi camiseta de rayas moradas y el burka morado son perfectos. En los ojos voy a echarme un poco de rímel y de raya negra, por último un toquecito de colonia.


Estoy nerviosa porque soy muy tímida y me cuesta iniciar una relación con alguien, además no hablo español con perfección. Al llegar  a la facultad el secretario del centro me ha dicho que tengo que ir al aula 1  y me ha indicado donde está. Es una clase muy grande en forma de semicírculo y con sillas de pala. La primera hora me he sentado y he escuchado la presentación del profesor. En el descanso la chica que se sentaba al lado de mí se ha presentado y me ha pedido que le acompañe a fumar, yo no fumo pero salir y conocer gente no me va a venir mal .Cinco personas están fumando fuera y otras tres, como yo, les acompañas. Aquí hay gente de todas las edades y de todos los lugares de España : Cuenca, Ávila, Vigo, Almería,etc. Un chico de 18 años se llama Jason y es boliviano. Muchos de mis compañeros y yo hemos llegado a Madrid hace poco, así que no soy la única que está un poco perdida.


La gente disfruta palabras que mis oídos no comprenden. Soy incapaz de decir nada que la gente pueda comprender, la gente española es demasiado social y cercana y no estoy acostumbrada a ello. . Supongo que  soy tonta , en mí pueblo era muy feliz...no sé que hago en Madrid. Aún tengo dinero suficiente para volar a mi pueblo, pero me da miedo enfrentarme a mis padres, sería una gran deshonra desaprovechar esta oportunidad y volver con las manos vacías. Pero aquí tampoco me siento bien ¿será por qué es el primer día?


Después de clase he vuelto a mi piso. María Eugenia me ha preguntado al llegar si estoy enferma, dice que no tengo muy buena cara. Ahora mismo me siento fatal, tengo miedo de todo lo que pueda pasar de aquí en adelante, estoy empezando una nueva etapa de mí vida muy lejos de mi tierra y de mis costumbres, sólo llevo aquí una semana y ya echo de menos la comida de mi restaurante, pelearme con mis hermanos cada día, el cariño que me da mi madre, el amor que me da mi abuela, mi habitación, mi casa...


Voy a acostarme, necesito decantar y despejar mi mente. Mañana será otro día y seguro que me va mejor que hoy. Este es sólo el comienzo y nadie dijo que fuera a ser fácil. Si he llegado hasta aquí ahora debo seguir adelante.

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